martes, 11 de enero de 2011

Adelanto II

Llegados al ultimo teórico de Rediseñar 2010, los no-alumos encontraron un espacio diferente al transitado durante la cursada: varios frentes; paredes intervenidas; sillas dispuestas de modo que en medio quedara un espacio amplio para distintas acciones. El espacio habilitaba nuevas y desacostumbradas circulaciones de intensidades y afectos, al interior de la institución universitaria.

Este espacio, en donde sucedía la acción, era un espacio de contagio a través del cual se hacían atravesar los flujos del mundo; el espacio vacío se abría performativamente a lo que Jenkins llama “convergencia cultural”; al mismo tiempo que sus actores, los bárbaros, comienzan a llenarlo de afecciones. Digamos que es por la acción de los bárbaros (que van contra el presente, librando del peso de La Historia, las tradiciones, del “debe ser”) que este espacio es festivo; y es por las afecciones festivas (alegres) que se pierde el miedo a desbaratar las categorías que impiden el advenimiento de lo nuevo. Bergson define las afecciones como “una tendencia motriz sobre un nervio sensible”, es decir, siempre que hablamos de afecciones nos estamos refiriendo al cuerpo vibrátil, a las cosas que afectan nuestros cuerpos. La potencia de la creación esta ligada a la vida, por eso los bárbaros son agentes de cambio que experimentan-viven y luego piensan; es a partir de las acciones que crean nuevas formas de vida.

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